Inicio

Artículos

El ciberespacio, un nuevo continente que crece explosivamente

JUSTO DE LA CUEVA

El ciberespacio, Internet, es ciertamente un Nuevo continente. Su ocupación apenas ha comenzado y avanza aceleradamente. Y ya tiene dimensiones gigantescas. El "mundo" web de Internet es el fenómeno tecnológico de masas más espectacular de toda la Historia. Aún más, sociológicamente hablando ES EL FENÓMENO DE MASAS "CONCRETO" NO BÉLICO DE MAS RÁPIDO CRECIMIENTO DE LA HISTORIA. Por el número de directamente afectados y por la velocidad con que ese número se ha alcanzado y la velocidad con la que está creciendo

Unos pocos datos evidenciarán esa velocidad. Los llamados en inglés "hosts" son los ordenadores permanentemente conectados a Internet. A través de los cuales es como intermitentemente se conectan a Internet los internautas corrientes. Aunque hay ya muchos internautas corrientes (los que tenemos conexión por ADSL por ejemplo) que tienen línea telefónica permanentemente conectada.

Pues bien, Internet comenzó su vida en 1969 conectando entre sí a 4 ordenadores. Y fue dando sucesivos saltos de gigantesca progresión geométrica: 62 ordenadores en 1974, 562 en 1983, 5.089 en 1986, 56.000 en 1988, 313.000 en octubre de 1990 y más de medio millón (535.000) en julio de 1991. En enero de 1993 se habían más que doblado respecto de 1991 y eran ya más de un millón y cuarto de "hosts" (1.313.000). Pero es que en los cinco años siguientes se multiplicaron por 22. Y llegaron a ser casi treinta millones (29.700.000) en enero de 1998. Saltaron a cuarenta y tres millones (43.230.000) en enero de 1999. Se contabilizaron más de setenta y dos millones (72.398.092) en enero del 2000. Y pasaron del centenar de millones (109.574.000) en enero de este año 2001. Para ser ya en julio ciento veinticinco millones (125.888.187)
Fuente: Internet Software Consortium http://www.isc.org/

La estimación del número de internautas es difícil de hacer y sus resultados deben manejarse con cautela. Con esa cautela es, sin embargo, significativo que para agosto de este mismo año 2001 NUA Internet Surveys ha estimado en casi mas de quinientos millones (513.400.000) los internautas, las personas con acceso a Internet.

La velocidad del crecimiento de Internet se evidencia de nuevo si se tiene en cuenta que para julio del 2000 NUA Internet Surveys estimaba en "sólo" casi trescientos sesenta millones (359.800.000) los internautas, las personas con acceso a Internet. Nótese que ello implica que la NUA estima en ciento cincuenta y tres millones el aumento del número de internautas en un año.

La distribución geográfica de esos más de quinientos millones de internautas que la NUA estimaba para agosto de 2001 es la siguiente: 180.680.000 en Canadá y USA, 154.630.000 en Europa, 143.940.000 en Asia/Pacífico, 25.330.000 en Latinoamérica, 4.650.000 en Oriente Próximo y 4.150.00 en Africa.
Fuente: http://www.nua.ie/surveys/how_many_online/index.html

Hay que mencionar también un estudio de Cyveillance ("Midiendo a Internet", "Sizing the Internet") publicado en julio del 2000. Que decía que había ya más de 2.100 millones de páginas accesibles en la Web. El estudio también afirmaba que la Web estaba creciendo en la explosiva cifra de 7 millones de páginas cada día, Fuente: http://www.cyveillance.com/newsroom/pressr/000710.asp

La explosión de Internet, el fantástico crecimiento de Internet tiene que ver sin duda con los excepcionales servicios que proporciona. Pero también con el abaratamiento de los costes de las comunicaciones que ha hecho posible. El Informe anual de 1999 del PNUD (organización de la ONU cuyo nombre es Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) reseñaba el ejemplo siguiente: "Cuesta más de 11.000 pesetas enviar un documento por correo que tardará cinco días en cruzar África. Hacerlo por correo electrónico cuesta menos de 35 pesetas y se tarda menos de dos minutos".

Ese Informe del PNUD subrayaba además que el avance de la productividad de Internet ha sido también excepcional. Decía el PNUD que si la industria del automóvil hubiera experimentado el mismo crecimiento de su productividad, un coche costaría hoy menos de 500 pesetas.


El fenómeno conexo de los teléfonos móviles. Que con la tecnología WAN va muy pronto a conseguir que Internet doble el número de sus internautas.

Hace un momento les he dicho a ustedes que el "mundo" web de Internet es el fenómeno tecnológico de masas más espectacular de toda la Historia. Añadí que, sociológicamente hablando ES EL FENÓMENO DE MASAS "CONCRETO" NO BÉLICO DE MAS RÁPIDO CRECIMIENTO DE LA HISTORIA. Por el número de directamente afectados y por la velocidad con que ese número se ha alcanzado y la velocidad con la que está creciendo. Llevo siete años diciendo eso. Pero ahora hay otro fenómeno que está amenazando con aventajar a Internet en velocidad de crecimiento. Me refiero a los teléfonos móviles. Estoy seguro de que la inmensa mayoría de ustedes lleva uno encima. En 1990 había sólo 11 millones de teléfonos móviles en el mundo. En 1996 se habían multiplicado por 13 y sumaban ya 145 millones. En dos años se doblaron con holgura y en 1998 eran ya 319. A finales del pasado año 2000 habían vuelto a doblar holgadamente su numero hasta sumar 700 millones. Del año 1990 al 2000 se habían multiplicado por 63.

Esos son datos mundiales. Los datos europeos indican una evolución muy similar. Había 3 millones de teléfonos móviles en la Unión Europea en 1990, 53 en 1997, 147 a finales de 1999 y 230 a comienzos de este año 2001. Al 30 de junio de este año se contabilizaban 271,5 millones en Europa occidental. Alemania acaparaba el 20% (54,7 millones) seguida por Italia con 46,6 siendo 5º el Estado español con 26,9 millones.

Latinoamérica es otro ejemplo del fenómeno. Saltó de sólo cien mil móviles en 1990 a 39 millones en 1999.

No necesito dedicar mucho tiempo a subrayar el cambio en las costumbres y en el modo de vivir y relacionarse que este fenómeno ha supuesto. Ustedes lo están viviendo y son bien conscientes del cambio en su estilo de vida que ello ha supuesto. Sí debo señalar que este velocísimo crecimiento ha supuesto que ya hace dos años, en 1999, hubiera nueve países en los que el número de teléfonos móviles superaba al de los fijos. Lo significativo es que eso se produjo igualmente en países en los que la práctica totalidad de la población es usuaria del teléfono (encabezados por la líder mundial Finlandia, eso sucedió en Italia, Corea del Sur y Portugal) como en países con muy pocos teléfonos (Venezuela donde la cobertura de fijos y móviles no pasaba del 25% de la población o Paraguay con menos del 14%) y en países con poquísimos telefónos (Costa de Marfil con 3,2%, Camboya 1,1% y Uganda 9,7%).

Quiere ello decir que antes de que acabara el siglo XX los teléfonos móviles se habían convertido en la esperanza de lograr comunicación telefónica para países muy empobrecidos que no podían soñar en realizar las costosas inversiones en infraestructura necesarias para proporcionar líneas fijas de teléfono para su población cuyo tendido es muy gravoso en muchas partes del planeta. La prueba de que ello es así lo ha evidenciado la actualización de Octubre de este año de los indicadores de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Que sube a 17 el nº de países africanos en los que a finales del 2000 había ya más teléfonos móviles que fijos (Congo, Gabón, Ruanda, Uganda, Costa de Marfil, Sudáfrica, Marruecos, Botswana, Zimbabwe, Senegal, Seychelles, Togo, Madagascar, Malawi, Benin, Tanzania, Swazilandia). En el Congo eran ya móviles el 76% de los teléfonos.

Sólo hace unos días que se ha publicado que China se ha convertido en el primer país del mundo en usuarios de teléfonos móviles, al llegar en el pasado mes de octubre de 2001 a sumar 136 millones de usuarios, con lo que ha sobrepasado a los 123 millones de los Estados Unidos.

Hay que reseñar que en este año 2001 se ha frenado, a nivel mundial, el ritmo del crecimiento de los teléfonos móviles. Ya en el primer trimestre de este año 2001 se vendieron menos (96,69 millones) que en el primer trimestre del 2000 (97,98 millones). Y en el segundo trimestre del 2001 se acentuó la caída de las ventas sumándose "sólo" 90 millones. Teniendo en cuenta que por encima de la mitad de las ventas son recambios, Carmel Group ha estimado en su último estudio publicado que al final de este año 2001 los usuarios sumarán en el mundo 840 millones. A finales del 2000 EMC había estimado que la suma sería de 875. Ericsson ha pronosticado el pasado mes de noviembre que a final de año habrá 920 millones de usuarios. EMC Y Carmel estiman así para el 2001 un incremento anual no mayor de 175 millones. Inferior al incremento de más de 200 del año 2000 y sólo un poco mayor que el de 1999. Ericsson pronostica un aumento igual al del 2000.

Es fascinante este fenómeno mundial del crecimiento del uso de los teléfonos móviles. Pero no le he dedicado tiempo por ello. Sino porque tiene una estrecha relación con mi tema central (Internet). Y con el uso de Internet por las personas sordas.

Lo que pasa es que hace ya dos años que, en 1999, aparecieron los teléfonos móviles con acceso a Internet. Los teléfonos con WAP (Wireless Application Protocol, el Protocolo de Aplicaciones Inalámbricas). Y ahora se estima que antes de que acabe este año 2001 el número de teléfonos móviles conectados a Internet va a sobrepasar al número de ordenadores personales (de PCs) conectados. Internet va a dejar de ser algo primordialmente ligado a los ordenadores de mesa. Para dentro de dos años, para el 2003, se calcula que serán 750 millones los teléfonos-web, los teleéfonos móviles conectados a Internet.

Con lo que Internet va a dar otro gigantesco paso en su crecimiento.

Pero es que además para ese año 2003 se confía que se superará el retraso producido y que ya estén operativos los teléfonos móviles UMTS. Esos teléfonos funcionaran con un ancho de banda de 2 MB/segundo. Con ellos una persona sorda podrá ver por Internet lo mismo que ustedes están viendo cuando ahora miran a mis traductores de la RED SORDA. Podrán ver en su teléfono páginas web que hablen en la Lengua de Signos.


Internet y "la cultura de la Red"

La telemática e Internet son mucho más que un fenómeno grande y de veloz crecimiento. Están suponiendo, nada más pero nada menos, que NUEVAS formas de aprender, de comunicarse, de jugar, de divertirse, de trabajar, de producir y de consumir, de vender y comprar, de convencer, de dominar y de subvertir, de hacer la guerra y de hacer la paz. Es decir que están cambiando ya las formas (y los contenidos) de funciones básicas del entramado social.

Citaré sólo un ejemplo concreto reciente: Leo en Internet que "Un grupo de parlamentarios italianos ha presentado un innovador Proyecto de Ley que incluye el uso de cámaras web para que los padres separados puedan seguir a distancia el desarrollo de sus hijos a través de Internet". Puede parecer anecdótico pero el problema de los padres separados para poder tener acceso a la información sobre cómo viven sus hijos es una fuente continua de conflictos y de litigios. Una webcam paliaría esa carencia.

Ahora me interesa llamar la atención de ustedes sobre algunos rasgos fundamentales de la nueva cultura que Internet ha creado. La cultura de la Red.


La censura, imposible en Internet.

El primero de esos rasgos es muy característico y muy esencial. Consiste en que en Internet es imposible la censura.

En el libro publicado en 1966 por la editorial TXALAPARTA titulado Internet solidari@. La última revolución, firmado por el colectivo Irantzu Larrañaga y en cuya redacción he participado se explicaba así este rasgo:

"Como corolario de lo que hemos explicado párrafos más arriba, como corolario de que Internet no tiene punto central ni "cerebro" extirpable o manipulable que controle "el cuerpo" ni autoridad central alguna, sucede que Internet no puede censurarse. Negroponte lo había avisado ya en 1995 en su libro. Había afirmado más que rotundamente que Internet "aporta un canal mundial de comunicación que escapa a cualquier censura" (NEGROPONTE 1995: 190). Las palabras claves de esa frase son QUE ESCAPA A CUALQUIER CENSURA porque son las que afirman una cuestión de hecho. La de que Internet es un medio de comunicación que por su propia naturaleza, por la forma en que está concebido y realizado imposibilita la censura. Precisamente al año siguiente, cuando ya se habían librado (y perdido) por los aspirantes a censores algunas batallas de las que vamos a hablar, en la portada de la revista WEB campeba una frase extraída de la entrevista a Negroponte que antes hemos citado. Una frase que insistía en esa cuestión de hecho: "los que quieren censurar Internet no han entendido como funciona". La misma insistencia en la cuestión de hecho que figuraba en otra frase de Vinton Cerf publicada en enero de 1996: "NO ES POSIBLE ni recomendable CENSURAR INTERNET". (página 86 de Internet solidari@)

Es cierto que dentro del proceso de fascistización en el que el presidente Bush ha embarcado a los Estados Unidos después del 11 de septiembre se está pretendiendo legalizar la vigilancia cibernética. Las comunicaciones por Internet se equiparan a las telefónicas y se someten a la misma vigilancia. Las empresas proveedoras de Internet deberán entregar el registro de actividad y los correos electrónicos de un individuo y sus interlocutores electrónicos si existen "sospechas" de actividad terrorista. Eso parece una clara violación de los derechos constitucionales a la intimidad. Pero dejando de lado su discutible constitucionalidad precisamente ese afán policíaco por la vigilancia demuestra que Internet no se puede censurar. No se puede impedir que alguien publique algo o que mande a quien quiera un texto. Por eso tienen que vigilar por si alguien lo hace.

De la misma forma no hay manera de impedir que alguien navegue por donde quiera en Internet desde un país cualquiera, mande mensajes electrónicos o los deje en páginas web. Es decir que no hay manera de que impedir que uno publique lo que quiera por Internet. Salvo que se corten todas las comunicaciones de ese país con el exterior. Eso es lo que acaba de intentar hacerle a Somalia Estados Unidos: el pasado sábado 24 de noviembre EL PAÍS informaba de que "Estados Unidos habría cortado el enlace de comunicaciones que une las empresas Somali Internet Company y Al-Barakaat -esta última con intereses en telecomunicaciones y servicios financieros- con Internet. Ambas compañías son los únicos nodos de acceso del país africano a la red informática"

Pero incluso una medida tan drástica sería insuficiente si Somalia tuviera telefonía móvil. Porque aunque se corten todos los cables telefónicos que parten de un país sus habitantes pueden navegar a Internet desde sus teléfonos móviles con tecnología WAP.


Internet ha cambiado radicalmente estructuras milenarias de poder.

Un segundo rasgo de la cultura de la Red muy importante es éste: Internet ha cambiado radicalmente estructuras milenarias de poder. Por citar sólo un ejemplo: la que ligaba a los profesores con sus discípulos. El libro antes citado lo contaba así:

"Usted, casi seguro, aún no lo sabe (este libro precisamente se publica para que usted se entere). Pero le han cortado el cuello, han decapitado a alguien y esa decapitación, esa brusca y brutal caida de la cuchilla de la guillotina se le ha hecho a alguien muy importante en la vida de usted. En su vida de hoy si tiene usted menos de veinte años o si teniendo más sigue usted aún ocupando un asiento como estudiante en un aula de enseñanza. En su vida de ayer si no reúne usted esos requisitos.

Esa decapitación, ese guillotinamiento, es algo tremendo porque supone una REVOLUCION, un cambio radical en la estructura de poder. Fíjese bien: los países que, en el curso de un proceso revolucionario, le han cortado la cabeza a su Rey consiguieron, al hacerlo, consolidar y hacer irreversible el cambio revolucionario que transformaría profundamente su realidad. La decapitación del Rey de Inglaterra Carlos I en 1649 consolidó la Revolución Inglesa que encaminaría a aquel país hacia su ascenso al papel de potencia hegemónica de la economía-mundo capitalista primero europea y luego mundial. El guillotinamiento del Rey Luis XVI el 21 de enero de 1973 consolidó la Revolución Francesa que lanzaría a Francia a una larga Guerra Mundial prolongada (hasta 1815) que la enfrenta a Inglaterra por la hegemonía mundial y que, aunque pierde, le convierte en una potencia de primer orden.

Ahora la decapitación no ha sido física sino estructural pero en vez de ser individual ha afectado a decenas y decenas de millones de individuos. No ha consistido en cortar cabezas físicas pero sí ha cortado sus cabezas simbólicas y ha destruido los roles, los papeles sociales, la forma de vida y de trabajo y, sobre todo, el poder, la propia imagen, la autoestima y la estructura básica de la actuación social de esas decenas de millones de personas. ¿De quienes?. De los profesores. De todos los profesores. De todos los catedráticos. De todos los enseñantes.

Ha cambiado la estructura de poder que religaba a profesores y alumnos. Los profesores han perdido la llave del almacén de la sabiduría. Por todas partes han crecido bosques de "árboles de la ciencia" y cualquiera puede acercarse a comer su fruto. Y "el día que comáis de él se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses". Como profesores.

Y ha sido Internet la cuchilla de la guillotina que ha decapitado así la figura, el papel, la imagen, la función, la estructura básica del enseñante, de los profesores endiosados. "Con Internet el conocimiento ya no es patrimonio exclusivo del profesor. El uso de las redes y la enseñanza interactiva a distancia modificará el equilibrio de poder entre el profesor y el alumno. Veremos si los educadores quieren o no lanzarse a la piscina", ha dicho Sylvie Turcotte, del Centro de Investigación Informática de Montreal, con motivo del VI Congreso de la Internet Society que reunió en Montreal a finales de junio de 1996 a tres mil internautas de todo el planeta y que tuvo como tema estelar las posibilidades que ofrecen las redes telemáticas para mejorar y repensar los modelos educativos.

En Montreal se subrayó que la diversidad de fuentes en Internet supone para los estudiantes un contexto informativo más amplio y hace caerse por su base el principio de que todos deben aprender las mismas cosas y al mismo ritmo y que es el profesor el que marca lo que tienen que aprender y el ritmo a que tienen que hacerlo". (páginas 45 y 46 de Internet solidari@)

Podría continuar durante horas presentando más ejemplos como éste. Pero me basta con él para dejar fijada en ustedes una idea que es clave para la Segunda Parte de mi exposición, para la que plantea mi propuesta sobre "¿Qué hacer?". Quede pues sentado que la telemática e Internet ha cambiado radicalmente estructuras de poder que han funcionado durante milenios en las sociedades humanas.

La telemática e Internet agravan la brecha entre ricos y pobres, con la nueva brecha entre inforricos e infopobres

No quiero que ustedes crean que pienso a Internet como lo que evidentemente no es. Ni la pienso como un nuevo Dios, como una suma de bienes sin mezcla de mal alguno. Ni la pienso como una panacea, como un remedio universal y eficaz para todos los problemas. Y no la pienso así porque, repito, no es así. Por eso quiero dedicar algunos minutos a exponer el más grave problema que Internet ha generado.

Sucede que Internet es ciertamente un Nuevo Continente. Pero que está en este mundo. En este planeta Tierra. Y que ha aparecido en él integrándose necesariamente en la sociedad terrenal que existía antes de Internet. Y por ello impregnándose de los terribles fallos estructurales que esa sociedad tiene y padece.

Sucede que sabemos que la telemática e Internet han producido ya, de hecho, una nueva fractura importante en el conjunto de la Humanidad: la han dividido en neoalfabetos (los conectados a la Red, a Internet) y neoanalfabetos (los no conectados). Y que, al hacerlo, está ahondando en la ya abismal brecha entre ricos y pobres, agravada ahora por la nueva brecha entre inforricos e infopobres.

El Informe de 1999 del PNUD que antes cité destacó que el desarrollo de Internet es enormemente desigual entre los países. Señalando que el 20% más rico de la población mundial acaparaba el 93,3% de los accesos a Internet, mientras que el 20% más pobre apenas sumaba el 0,2% de las líneas.

En ello influía, claro está, el hecho de que en Estados Unidos hubiera más ordenadores que en el resto del mundo. El PNUD advertía que era lógico que en Bangladesh hubiera menos de un internauta por cada mil habitantes frente a los 108 por mil de Finlandia (país campeón en esa tasa). El PNUD explicaba que un trabajador con el salario medio de Bangladesh tenía que dedicar el sueldo de ocho años para comprarse un ordenador mientras que un trabajador con el salario medio de USA podía comprárselo con el sueldo de un solo mes.

Naturalmente el otro factor que dificulta el acceso a Internet es la carencia de teléfono. Un informe del Banco Mundial señalaba por ejemplo que en 1999 en el África subsahariana, Sudáfrica excluida menos de un quinto de la población tenía electricidad y que la mayoría vive a dos horas del teléfono más próximo. Ese obstáculo es el que precisamente los teléfonos móviles están ayudando a paliar como indiqué hace un momento.

Un ejemplo claro lo constituye la India. Hace poco superó el millar de millones de habitantes. Y es una potencia nuclear, posee la bomba atómica. Pero en enero de este año un estudio de eMarketer halló que sólo el 0,4% de su población adulta tiene acceso a Internet. Compárese con la situación de Finlandia en la que en el pasado mes de octubre de 2001 había 830.961 "hosts" (ordenadores permanentemente conectados a Internet) para una población de 5,2 millones, uno cada 6 personas. Y en febrero de este año tenía 2.15 millones de internautas, lo que representa que el 43% de la población TOTAL estaba conectada.

Y el Instituto Municipal de Informática de Barcelona hizo público en enero de 2001 un estudio en el que se halló que un 32& de la población de la ciudad accedía a Internet (en 1997 eran sólo un 6,4%).

No acumularé más datos. Los expuestos son suficientes para informar de que efectivamente Internet está creando una brecha entre inforricos e infopobres. En 1996 yo fui el ponente-redactor del comunicado que la federación IPANEX (el socio de la APC en el Estado español) dirigió al X Congreso Mundial de Tecnologías de la Información que celebró en Bilbao los días 3 a 5 de junio la World Information Technologie and Services Alliance (WITSA), reuniendo a más de mil cien profesionales y expertos. En ese saludo a los congresistas decíamos , entre otras cosas, que:

"clamamos ante vosotros: NO ENSANCHEIS LA BRECHA ENTRE LOS inforRICOS Y LOS infoPOBRES.

Os pedimos que en vuestros debates y en la elaboración de vuestros acuerdos, propuestas y resoluciones tengáis muy presente la realidad del planeta en el que vivimos. Una realidad en la que pesa como una terrible losa una espantosa desigualdad de recursos, de calidad de vida, de oportunidades y de esperanzas. Comenzando por la más elemental y determinante: la esperanza de vida, casi el doble para los países ricos como Japón o Canadá o Suiza que para los míseros como Uganda, Guinea Bissau o Sierra Leona.

Cuando una compañía transnacional tan conservadora como IBM actúa sobre la base de que el ya inminente año 2000 haya MIL MILLONES de personas conectadas a Internet, no es de recibo que la expansión de la telemática vaya a convertir en inforricos a los mil millones de personas que ya son ricos en renta y nivel de vida incrementando la pobreza de los cuatro mil millones de personas que viven en situaciones de sufrimiento alto o extremo convirtiéndoles además en infopobres.

Os pedimos que vuestras discusiones, vuestros planes y vuestras previsiones no amplíen esa brecha. Os pedimos que recordéis que sólo la isla de Manhatan tiene más líneas telefónicas que todo el Africa subsahariana. Os pedimos que consideréis la urgente necesidad de evitar la exclusión de facto de la revolución informática y telemática de las cinco sextas partes de la Humanidad. Cuando sentéis las bases para establecer estándares, técnicas, herramientas, procedimientos, protocolos, etc, tened en cuenta la necesidad que los infopobres tienen de poder aprovechar al máximo sus dotaciones y equipos actualmente existentes. Sería juicioso que os planteárais seriamente la duda sobre si sería viable un planeta organizado como una gigantesca Esparta con una sexta parte de espartanos inforricos rodeados de cinco sextas partes de ilotas infopobres. Y que acordárais formular una enérgica recomendación a los Gobiernos de los países ricos para que, en interés de la Paz que es su propio interés porque es el de su supervivencia, realizaran un excepcional esfuerzo para financiar e implementar un Plan Marshall mundial informático y telemático que incorpore a la "telaraña" a las aldeas y las conurbaciones del mal llamado Tercer Mundo.

El desarrollo de las telecomunicaciones, la informática y la telemática constituye quizá la última oportunidad que nos queda para que la Humanidad evite doblar la esquina peligrosa y evite entrar en la hora 25 de una crisis ecológica que termine por poner en peligro su supervivencia. Las Tecnologías de la Información pueden ser la llave para un futuro planetario más sostenible, pleno, rico y satisfactorio. Pueden llegar a ser un nuevo Rey Midas que tocando las actuales desigualdades las convierta en el oro del bienestar generalizado. Os exhortamos para que comprendáis que LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN NO PUEDEN SER UN MIDAS AL REVÉS QUE CONVIERTAN EN MIERDA PARA EL SUR LA RIQUEZA QUE CREAN PARA EL NORTE.

A ese respecto, nos preocupa el síntoma de que personalidades tan relevantes en este campo como Nicholas Negroponte, participante en la sesión de apertura de vuestro Congreso, se haya mostrado (por ejemplo en la conclusión de su libro Being Digital, tan similar a una carta a Papá Noel) tan panglossianamente esquivador de los riesgos de que las Tecnologías de la Información incrementen la desigualdad. No es con la alegre inconsciencia de un moderno doctor Pangloss como ese Cándido colectivo que es la Humanidad debe ser instruido de los riesgos, necesidades y exigencias de la revolución telemática."

Los datos recientes que he citado antes demuestran desgraciadamente que los temores que yo reflejaba en ese texto estaban justificados.

Bien. Creo que a estas alturas de mi exposición ustedes y yo tengamos ya claras varias cosas importantes:

1) La necesaria perspectiva de la totalidad que nos permita inscribir el fenómeno de Internet y las NTIC en el caldo de cultivo de la peculiar ruptura generacional de nuestro tiempo.

2) Que el ciberespacio es un nuevo continente que crece aceleradamente empujado por la explosión de Internet y el conexo fenómeno de los teléfonos móviles.

3) Que Internet aporta rasgos nuevos (la imposibilidad de la censura por ejemplo) y que ha cambiado radicalmente estructuras milenarias de poder. Y

4) Que la telemática e Internet agravan la brecha entre ricos y pobres, con la nueva brecha entre inforricos e infopobres.