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¿Hizo sus deberes la CIA?

RICARDO MARTIN


Sinopsis:

  Los crímenes colectivos de la magnitud de los que hemos sufrido hace unas horas sólo eran imaginables (al menos hasta ahora) en las mentes productivas y calenturientas de los guionistas de las superproducciones norteamericanas: invasiones extraterrestres; grupos que secuestran a Presidentes...la humanidad en peligro por la mente extraviada de un supermillonario que ambiciona tener el mundo a sus pies.

  Una de las explicaciones de por qué los servicios de Inteligencia de la primera potencia terrestre no previó un ataque terrorista de semejante magnitud es, precisamente, que no cabe en lo humanamente imaginable: algo como lo sucedido en Estados Unidos formaba parte de la ficción, ni siquiera de los distintos escenarios teóricos que suelen proyectar los servicios de Inteligencia para darles resoluciones practicables.

  Un atentado tan inmoral no era imaginable, primera cuestión. Pero inmediatamente salta la duda de si los servicios de Inteligencia han incumplido con una de las normas sagradas del oficio: no menospreciar a ningún adversario.

  Y parece que los servicios de Estados Unidos -junto a sus aliados del resto del mundo- han dejado de hacer sus tareas: expertos contraterroristas españoles -que se encuentran entre los mejores de su oficio- están convencidos de que en esta "operación" sangrienta ha circulado mucha información, un montón de personas moviéndose por aeropuertos y centros neurálgicos; comunicaciones electrónicas a mansalva y una discreción de la red terrorista que para sí quisieran algunas de las más reconocidas policías de nuestro Occidente.

  O los estrategas del asesinato colectivo -asesinos del pueblo americano, en este caso- han alcanzado un nivel de sofisticación militar y tecnológica como para echarse a temblar, o -ciertamente- quienes tenían que haberse enterado del "montaje" (los servicios de Inteligencia de las grandes potencias del mundo) han fallado.

  Llama más la atención que algunos de los fanáticos de la Internacional Terrorista más buscados -como el "número 2" de Bin Laden- fueran detenidos hace apenas unos meses, y que los servicios de Inteligencia -que teóricamente están permanentemente coordinados frente al terror- no hayan podido conocer con antelación el macabro plan que hoy ha desembocado en la muerte de cientos de seres humanos.

  Un mensaje para el futuro es que somos más vulnerables de lo que pensamos, como colectividades democráticas y como ciudadanos: la más oscura de las guerras sucias urdida en un despacho oficial de una de nuestras democracias -condenable en cualquier caso- viene a ser un juego de niños comparada con la mente psicópata de un terrorista. Ahora lo sabemos, sin lugar a dudas: para ellos no hay reglas ni códigos.