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Ecología antes que Economía

Ámbito María Corral

Sinopsis:

  Nuestro planeta es el del agua, es el planeta azul: el agua es el recurso más abundante en la Tierra, cubre el 75% de su superficie; también los seres humanos estamos constituidos sobre todo de agua. Pero paradójicamente, hoy en día este recurso escaso y mal repartido deviene una causa de conflictos.

  El economista Jordi Cussó Porredón, en un coloquio acerca del agua organizado por el Ámbito María Corral, aseguraba que "muy mal si las normas están por encima de la lógica y la economía, por encima de la ecología", como seguramente ha pasado muchas veces con los temas medioambientales.

  Aunque se reconoce la importancia de los océanos como reguladores de las condiciones de la atmósfera, estos no contienen un tipo de agua que se pueda consumir. "Del 70% de agua que cubre la superficie terrestre, sólo un 3% es dulce. De este 3%, el 79% está congelada y el 20% es agua subterránea de difícil acceso. Por tanto, sólo un 1% de esta agua dulce se encuentra al alcance de los seres humanos", asegura Jordi Miralles Gómez, físico y meteorólogo.  "De este 1% -continúa Miralles-, el 80% se utiliza en la agricultura, el 14% en el consumo personal y el 6% restante se destina a la industria. Por tanto, la agricultura es la gran consumidora de agua en el ámbito mundial.  Si cada vez se destinan más tierras al regadío, esta agua se deberá sacar de algún lugar, y sabemos que por mucha agua que necesitemos, no caerá más del cielo. Con esto quisiera que se fijaran que cuando se hacen campañas para reducir el consumo de agua -con las que estoy totalmente de acuerdo- el destinatario es el consumidor, nunca el agricultor.

  Este "pequeño" porcentaje de agua consumible está amenazado: "se calcula que la tercera parte de los 60.000 kilómetros de ríos que hay en España están contaminados. Sólo en el ámbito urbano español se pierde el 25% del suministro y entre el 10% y el 20%, del agua destinada al campo. Pero además, según un estudio del Instituto Nacional de Meteorología, a mediados de siglo, la temperatura del aire en España aumentará entre 2 y 2,5 grados, mientras las lluvias se reducirán en un 8%; y los períodos de sequía serán más largos y lloverá con más intensidad. Habrá menos agua y estará más mal repartida", sentencia el meteorólogo Jordi Mirallés.

  Es contradictorio que busquemos agua en Marte, mientras desperdiciamos la que tenemos en la Tierra. "Hemos llegado a un punto donde la capacidad industrial y la actividad humana son capaces de afectar los ciclos del agua y las oscilaciones de los océanos. Sin embargo, todo tiene su límite natural y creo que la naturaleza es sabia, se regula y reacciona. Pero además creo que en todas estas preocupaciones medioambientales los ciudadanos tenemos -y ya hemos tenido- un importante papel. Creo que los ciudadanos en España empezamos a estar situación de generar estados de opinión que consigan difundir estas preocupaciones y presionar lo suficiente como para imponer unos criterios de mayor respeto hacia la naturaleza", aseguró Jordi Font Ferré, investigador del Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

  Por ello, y aunque se reconozca la sabiduría de la naturaleza para hacer frente a los problemas que provocamos los seres humanos, "es necesario mirar más la naturaleza, contemplarla, y aprender de ella".

  Además es importante, asumiendo que somos hermanos en la existencia (punto 5º de la "Carta de la Paz, dirigida a la ONU"), aplicar al tema del agua la solidaridad, los criterios de ayuda al más débil. Pero también ser más creativos frente a estos problemas, y, por ejemplo ante la distancia entre Estado y ciudadanos, crear unas instancias más intermedias, como el Tribunal de las Aguas de Valencia, que nos ayuden a resolver conflictos, como el del agua, de una manera pacífica.

  "Creo que tendríamos que hacer un uso sostenible del agua. Y un uso sostenible es aquel que satisface las necesidades de las generaciones actuales sin hipotecar las necesidades de las generaciones futuras. En el caso del agua nos obliga a que la velocidad de renovación no sea inferior a la de su uso. Por ello, todos debemos cambiar la actitud ante el consumo, especialmente los agricultores, y valorar que 1.200 millones de personas en el planeta no tienen el privilegio del agua potable", dijo Beatriz Escribano Rodríguez, profesora colaboradora de la Cátedra Unesco en la Universidad Politécnica de Cataluña.  El tema del agua no es sólo económico, es de actitudes. El problema no radica en el agua sino en el uso que hacemos de ella y en la necesidad de que conservemos esta agua de una manera viable.

  El agua no sólo es propiedad de los seres humanos; también es de los otros seres vivientes del Planeta. Pero además como el agua es fundamental para la existencia de la vida, probablemente el acceso a este recurso debemos considerarlo un derecho fundamental de toda persona. Seguramente hemos sido egoístas con la naturaleza. No hemos sabido amar generosamente la gran herencia que nos ha sido dada y que son el único y magnífico legado que podríamos dejar a las generaciones futuras.