Inicio

Artículos

Liderazgos para la gobernabilidad y el desarrollo en la Sociedad de la Información: la Escuela Virtual de Gobernabilidad

Imprimir la página Imprimir

MARCELO LASAGNA(*)

1. La sociedad del cambio

Vivimos en sociedades cada vez más dinámicas y complejas. Los cambios se suceden con una rapidez que no deja de sorprendernos. El destino colectivo de los pueblos está cada vez más determinado por procesos complejos que rebasan sus propias fronteras. Los crecientes problemas de la humanidad son complejos, interdependientes y globales. Las fronteras de los antes herméticos estados-naciones son más permeables, no sólo a los flujos de comercio, capital, servicios, información, sino también a la cultura, las ideas y los valores. La interdependencia es cada vez mayor. Fenómenos que ocurren en un lugar del mundo tienen un efecto de ámbito mundial: el espacio se contrae. Éste es el llamado efecto mariposa. Se vive en tiempo real. Los ciclos productivos son cada vez más breves. Las sociedades y mercados se interrelacionan a través de dinámicas más aceleradas. Vivimos la simultaneidad, la contracción del tiempo. Los procesos globales, con todo, no se estructuran conforme a un patrón centralizado y jerarquizado, más bien se articulan siguiendo un patrón de redes. Distintas unidades productivas van tejiendo una trama, a través de la cual esas unidades se entrelazan con otras de lugares diversos. Como señala el Informe 2000 sobre Desarrollo Humano de Chile, "más que una época de cambios, se vive un verdadero cambio de época".

2. Desarrollo, gobernabilidad y globalización

Este fenómeno de cambio de época, llamado indistintamente globalización, sociedad de la información, o nueva economía, genera oportunidades y desafíos para el mundo en desarrollo, así como altera los supuestos sobre los cuales se han basado los modelos de gobernabilidad democrática durante el siglo XX. Los países del mundo en desarrollo deben prepararse para integrarse en un sistema económico interdependiente y crecientemente globalizado. La globalización no es un proceso automático. Los países deben buscar aquellas oportunidades que les permitan incidir de manera efectiva sobre el rumbo y ritmo de la globalización. En América Latina, en los últimos años, han tenido lugar cambios importantes en su modelo de gobernabilidad y desarrollo. El modelo tiene que ver con la cualidad que el sistema institucional desarrolle de cara a generar la acción colectiva necesaria para enfrentar positivamente sus desafíos y sus oportunidades. En todo sistema social, la acción colectiva se produce conforme a una estructura institucional (es decir, un sistema de reglas abstractas sustentadas en modelos mentales, actitudinales y valorativos congruentes). Por ello, la calidad de la gobernabilidad está íntimamente ligada a la naturaleza del contexto institucional que subyace a (y que estructura) la relación entre actores.

En el anterior modelo institucional para el desarrollo, el Estado latinoamericano tenía un papel central en la generación de la estructura de costes y oportunidades para los distintos actores. Los importantes cambios introducidos por las políticas de reforma estructural han dado lugar a un difícil proceso de reestructuración de formas de relación público-privado. Como consecuencia, en el nuevo modelo de modernización, la generación de las capacidades institucionales para la gobernabilidad y el desarrollo se ha descentralizado a los distintos actores, que pasan a ser, en medida variable, corresponsales de su calidad y de su gestión. El liderazgo se está constituyendo, entonces, en un elemento clave del desarrollo y del cambio institucional para la mejora del desarrollo humano.

3. Liderazgo para el cambio institucional

El desarrollo, como reitera Stiglitz, es una transformación global, social y personal, un "hacer la historia" de cada país, que exige la involucración suficiente de los propios nacionales y, más allá del conocimiento experto indispensable, el surgimiento de líderes y emprendedores políticos capaces de conducir el cambio institucional, es decir, de nuevos y mejores modos y competencias de acción colectiva. El liderazgo para la gobernabilidad y el desarrollo debe ser, necesariamente, un liderazgo transformacional. Un liderazgo así mantiene en movimiento a las sociedades. Las previene de quedar encerradas en la jaula de la burocracia. Las sociedades civiles permanecen abiertas por la interacción entre liderazgo y democracia. Los líderes constituidos en agentes del cambio, según Dahrendorf, deben estar dotados de tres atributos: a) pasión, en el sentido de dedicación profunda a una cosa, a una causa; b) el sentido de la responsabilidad significa que el político conoce aquello de lo que se ocupa, es una alusión a la ética de la responsabilidad; c) sentido de la proporción que representa el juicio, esto es, que la política se hace con la cabeza. No basta con que el político tenga rectas creencias; también debe tener conciencia de sus imperativos, posibilidades y ramificaciones.

Como señala Prats, el liderazgo requerido para el cambio institucional exige, en primer lugar, visión. La formulación de la visión requiere: a) la comprensión de los intereses a corto y largo plazo de un amplio espectro de actores sociales; b) una percepción afinada de los equilibrios implicados en los arreglos institucionales vigentes; c) conciencia suficiente de los impactos que las tendencias y fuerzas de cambio actuales y futuras van a tener sobre la sociedad y sus principales actores. Lo decisivo no es que la visión sea innovadora sino que conecte con los intereses y motivaciones de amplias audiencias.

(todos los líderes son poseedores actuales o potenciales de poder, pero no todos los que ejercen el poder son líderes...), sino de la credibilidad y la confianza que inspira a sus audiencias. Esta credibilidad y confianza no procede automáticamente de las cualidades personales, sino que es el producto de un proceso de percepción de consistencia entre el discurso, las acciones y los resultados. Pero no siempre se otorga confianza a los líderes por las razones correctas. El ajuste de expectativas entre los líderes y sus audiencias resulta tan necesario como la explicación compensadora de las inconsistencias percibidas.

En tercer lugar, los liderazgos para la gobernabilidad democrática requieren la capacidad para tratar adecuadamente el conflicto. Si el conflicto no puede emerger, tampoco lo hará la conciencia de los costes de mantenimiento del status quo. La democracia es también una arena para el reconocimiento y tratamiento civilizado del conflicto. Los líderes de la gobernabilidad democrática no rehuyen el conflicto sino que lo utilizan como un estímulo del proceso de desarrollo y aprendizaje social. Para ello necesitan desarrollar la capacidad de convertir demandas, valores y motivaciones conflictivas en cursos de acción coherentes, que competirán en la arena política con otros alternativos. Visión y credibilidad ayudarán, pero la capacidad de manejo del conflicto resulta crítica. El cambio institucional genera conflicto no sólo entre actores sino en el seno de un mismo actor. La incertidumbre del cambio produce por lo general ansiedad, cuyo nivel deberá acompasarse con el de aprendizaje de las nuevas pautas y la adquisición de las nuevas seguridades. Si huir del conflicto puede evitar el cambio, el conflicto descontrolado puede generar un exceso de incertidumbre que puede traducirse en el rechazo del liderazgo.

Finalmente, los liderazgos para la gobernabilidad democrática han de ser capaces de actuar como catalizadores del proceso de aprendizaje y de adaptación social. La clase de liderazgo capaz de catalizar el cambio institucional ha de ser capaz de plantear cuestiones y opciones difíciles, cuyo enfrentamiento no tenga respuestas preestablecidas y plantee la necesidad de iniciar procesos de aprendizaje social. La capacidad para provocar y conducir estos procesos es quizá la más sobresaliente en el liderazgo actual. Pero la conducción del proceso de aprendizaje social es una función que tiene poco que ver con la aplicación del repertorio de herramientas preestablecidas a los problemas sociales. El aprendizaje social es un proceso de construcción de la propia historia a través de opciones difíciles y problemáticas, que en un esquema democrático implican transparencia, deliberación y conflicto. Ningún experto internacional podrá sacar de su caja de herramientas una solución mágica que evite a los pueblos estos dolores de parto.

4. La formación no-presencial para el liderazgo: la experiencia de la Escuela Virtual de Gobernabilidad

Master en Gobernabilidad y Desarrollo Humano

4.1. Internet y la EVG

La Sociedad de la Información y del Conocimiento (SI) es producto de los crecientes avances tecnológicos que han tenido lugar en los últimos años, así como de las reformas institucionales que han permitido la liberalización de los intercambios internacionales. Estos desarrollos, que están teniendo un fuerte impacto sobre la forma y naturaleza de la actividad política, económica, social y cultural a escala mundial y local, se refieren genéricamente a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Las TIC tienen en Internet el más revolucionario de sus progresos. El aprendizaje ya es, y sobre todo será, un área preferente de aplicación de las TIC en la Sociedad de la Información.

En el marco de Internet, y de las interacciones que posibilita, surge el aprendizaje virtual, que definimos como un proceso a través del cual se facilita interactivamente la transmisión y generación de información, conocimiento y habilidades. Enfatizamos interactivamente porque el estudiante pasa a ser el centro de la formación y un sujeto activo en ella. Internet puede permitir el paso de la educación basada en la mera transmisión de conocimientos a una educación facilitadora del aprendizaje. En esta perspectiva, la labor educativa que está realizando la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) va en esta segunda dirección. Internet nos permite desterritorializar la educación, rompiendo con las factores limitantes: tiempo y espacio. Con ello no queremos decir que la presencialidad deje de tener importancia, incluso en el aprendizaje virtual ésta puede ocupar un lugar clave. Internet permite ampliar el acceso a la educación a sectores que antes tenían, por causas muy diversas, excluido este derecho. Internet y las TIC pueden mejorar el aprendizaje y su productividad en/para la Sociedad de la Información. Internet permite dinamizar la interacción profesor-estudiante y estudiante-estudiante y fortalecer los vínculos de colaboración con organizaciones de la sociedad civil y empresas nacionales e internacionales. En otras palabras, Internet permite que los estudiantes y docentes aprovechen más cabalmente la creación de redes intercentros, y disfruten de las aportaciones que cada centro o institución efectúe a partir de sus capacidades y expertise. De una forma aún más radical, Internet es un recurso que puede facilitar un aprendizaje centrado en el estudiante, más que en la institución y los académicos.

Internet y las TIC pueden ser una herramienta clave para mejorar el capital humano que exige la Sociedad de la Información y del Conocimiento. La base de la llamada Nueva Economía es la transformación de la información digital en valor económico y social. El aprendizaje debe adaptarse a los nuevos requerimientos del mercado laboral y de la economía. Internet ofrece la oportunidad de enriquecer y adaptar el capital humano a las necesidades de nuestro tiempo, aprovechando las oportunidades que el nuevo entorno ofrece.

Internet permitirá, de forma creciente, transmitir, almacenar, combinar y organizar tres tipos de mensajes: texto, sonido e imágenes fijas y animadas. Gracias a esta integración tiene lugar el surgimiento de un nuevo universo expresivo, lo que Negroponte denominó Unimedia. Hasta ahora, las limitaciones técnicas de los medios de comunicación nos han conducido a hacer de necesidad virtud. La prensa puede imprimir texto, pero las imágenes son de baja calidad, y no puede transmitir películas. La televisión sí, pero es inadecuada para la difusión de texto escrito. El periódico, por su parte, tiene sólo un día de vigencia, salvo en las hemerotecas. La televisión no tiene archivos accesibles al público. Internet permite la integración de estos medios. Internet vendría a ser como el concreto armado de las comunicaciones. En la arquitectura, el concreto ha permitido una plasticidad infinita que ha impulsado la imaginación hacia sus límites. Internet puede producir un fenómeno similar en las comunicaciones, especialmente en el aprendizaje, y de alcance aún mayor porque abarca terrenos mucho más amplios. Otro de los rasgos favorables de Internet para el aprendizaje descansa en que, al integrar materiales de tipo textual, visual y oral, su acceso a éstos no se produce de manera lineal. Internet ofrece al aprendizaje una oportunidad constante para descubrir, estimulando nuestra curiosidad y alimentando nuestros sentidos.

Las TIC, y especialmente Internet, no son la panacea para superar los riesgos y concretar las oportunidades que la Sociedad de la Información y del Conocimiento impone a la educación-aprendizaje. Sin embargo, estamos convencidos de que, a través del aprendizaje virtual, surgen nuevas formas de encarar los desafíos de la Sociedad de la Información: el creciente número de estudiantes, las estrecheces presupuestarias; un mercado laboral que demanda flexibilidad y transmisión de habilidades, una sociedad que espera calidad y valor añadido de su sistema educativo, y un espacio de intercambio y comunicación entre personas de procedencias diversas.

El uso de las TIC en la educación tiene un efecto añadido de gran valor: su empleo incrementa las habilidades de los estudiantes en la gestión y análisis de la información. Ello es posible ya que, en el mundo de Internet, hay un amplio acceso a fuentes de información y conocimiento. Éstos son recursos muy valorados para el aprendizaje. El aprendizaje, además, puede ayudar a gestionar mejor el universo de información que podemos encontrar en Internet, ya que nos provee de una matriz de búsqueda y de selección de aquélla. El propio estudiante, por tanto, se transforma en el filtro de la información.

Para universalizar el acceso a la formación y al conocimiento, entendidos como recursos clave del desarrollo humano, habrá que hacer un enorme esfuerzo, especialmente en el mundo en vías de desarrollo, en aras de ampliar las posibilidades para adquirir equipos y software, conectarse a Internet, dotar a las escuelas, universidades, administraciones, de equipamientos que pongan al alcance de sus usuarios el mundo de Internet. En el Informe sobre Desarrollo Humano 1999, elaborado por el PNUD, se presentan datos esclarecedores sobre esta cuestión que evidencian la importante brecha existente entre el mundo desarrollado y en desarrollo en cuanto al acceso a Internet (ver gráficos adjuntos). El número de usuarios de Internet se concentra principalmente en Estados Unidos y en los países de la OCDE, a pesar de que sólo representan el 18 % de la población mundial.





Clinton llamó la atención sobre este tema del grupo de la tercera vía, en una reunión celebrada en Italia, señalando que "la gente que tiene acceso a Internet y a la tecnología tiene enormes ventajas, y (la brecha) tiene que ser cerrada. Ahora nosotros (en referencia a los EE.UU.) estamos haciendo accesible Internet desde todas nuestras aulas, y deberíamos finalizar a fin del próximo año". Clinton planteó, asimismo, el lugar clave que juega el acceso a Internet para el desarrollo y progreso económico de los países en vías de desarrollo. El aprendizaje virtual es, sin duda, una oportunidad para los países en desarrollo de acceder al conocimiento y fortalecer su capital humano. Los países que se queden al margen de estos avances ahondarán la brecha de desarrollo respecto a los países avanzados. La Sociedad de la Información plantea riesgos y oportunidades al mundo desarrollado y en vías de desarrollo. Su gestión dependerá de factores largos de analizar, que escapan al objetivo de este pequeño texto. Sin embargo, es claro que frente a la Sociedad de la Información, como señalaba en una reciente entrevista el famoso semiólogo italiano, Umberto Eco, "existe un riesgo de universo a lo Orwell, fundado sobre tres clases, que no son marxistas: la clase de aquellos que interactúan en la Red, que reciben y envían información, la pequeña burguesía de usuarios pasivos (el empleado de una compañía aérea que utiliza la pantalla para conocer los horarios de vuelo), y la clase proletaria que verá sólo la televisión". Con todo, esta estructura será menos rígida que las clases basadas en la riqueza. De hecho, el aprendizaje virtual puede convertirse en un recurso de movilidad al dotar a los estudiantes de las habilidades necesarias para gestionar la información y el conocimiento, dándole valor económico y social a aquéllas.

El ritmo de avance hacia la Sociedad de la Información estará determinado, entre otras cosas, por la velocidad con que se difunda e incremente la calidad de la educación. Para conseguir este objetivo se precisa superar dos grandes obstáculos. Primero, los ordenadores e Internet son escasamente conocidos en el mundo en desarrollo. Falta mejorar su accesibilidad y familiarizar a la gente con su uso, así como socializar sus ventajas para la vida cotidiana. Segundo, vencer el temor y resistencia que su uso pueda crear. Es indispensable socializar su utilidad y usos a través de cursos de extensión. Sabemos que la incorporación a Internet implica costes y tiempos de aprendizaje de un nuevo vocabulario específico, en el que abundan los neologismos. Esto impone el desafío de facilitar el manejo y el acceso a las nuevas tecnologías y redes de información. En suma, Internet es parte, como le hemos escuchado decir a Joan Prats, de la alfabetización para la ciudadanía de nuestro tiempo: la de la Sociedad de la Información.

4.2. La EVG y los emprendedores del desarrollo

La Escuela Virtual de Gobernabilidad (EVG), un proyecto conjunto del Instituto Internacional de Gobernabilidad (IIG) y de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), nació en 1999 con el propósito de fortalecer las capacidades de los emprendedores del desarrollo para construir organizaciones, partenariados e instituciones que generen nuevas formas colectivas de la gobernabilidad de nuestras sociedades. La EVG es una empresa de conocimiento y formación en el sector de la educación virtual que se planteó, desde sus inicios, como un instrumento para contribuir al aprendizaje.

La EVG reconoce que nos toca vivir en un entorno en constante transformación, que estamos atravesando por un cambio de época. De la mano de las reformas estructurales, la globalización, la regionalización y la descentralización, hemos asistido a la transformación de ciertas configuraciones institucionales para el desarrollo que estructuraron por décadas la relación
estado-economía-sociedad
. Estos cambios conllevan profundas redefiniciones de la arquitectura institucional, organizativa y regulatoria que han afectado tanto dinámicas propias de las distintas esferas de acción colectiva (la política, la economía, la sociedad civil) como dinámicas entre estos distintos subsistemas. Por otra parte, han dado lugar a la emergencia de nuevas formas de relación público-privado, pero también público-público y privado-privado.

Una década de cambios, por otra parte, ha proporcionado elementos de juicio para reflexionar sobre los procesos, los agentes y los mecanismos del desarrollo. Gracias a ello, nuestros conceptos de qué es y qué lo produce han cambiado significativamente. Hoy sabemos que el desarrollo no es una tarea exclusiva de los emprendedores públicos, pero que el estado tiene tareas irrenunciables respecto del desarrollo humano. El desarrollo es una tarea colectiva, que resulta de potenciar lo mejor que los distintos emprendedores pueden dar de sí. A esa tarea quiere contribuir la EVG.

Desde hace casi dos años, la EVG está ofreciendo programas formativos a través de Internet dirigidos a los actores y emprendedores del desarrollo. Estos programas reconocen en sus contenidos, extensión y metodología la diversidad de aquellos y sus distintas necesidades formativas, por ello nuestra oferta cubre desde cursos introductorios hasta masters. El perfil de los estudiantes que siguen los diversos programas de la EVG corresponde a personas con ocupaciones en la función pública central y descentralizada, organismos de cooperación nacionales e internacionales, académicos, líderes políticos y sociales, legisladores, expertos de la consultoría, estudiantes y, en general, aquellas personas interesadas en comprender, desde una perspectiva institucional, los problemas del desarrollo en sus respectivos entornos.

En estos momentos, la EVG está lanzando un programa sobre Gobernabilidad y Desarrollo humano cuya finalidad es fortalecer las capacidades de análisis y de actuación de aquellas personas que, por el desempeño de sus funciones, ocupen o estén en condiciones de ocupar posiciones de responsabilidad en sus respectivos países, desde donde puedan formular estrategias de cambio institucional para mejorar el desarrollo humano y la gobernabilidad democrática. El programa hace hincapié en la necesidad de la emergencia de actores y coaliciones capaces de construir nuevos marcos institucionales que fomenten el círculo virtuoso del desarrollo en los países latinoamericanos. Este programa, que tiene una estructura modular y flexible, está integrado por 1 máster, 2 diplomas y 6 cursos de especialización.

Durante el 2000, la EVG lanzó el programa UNIDH (Universidad Internacional para el Desarrollo Humano) con el objetivo de sensibilizar y promover la reflexión y debate en torno a los diversos problemas que las sociedades en desarrollo -y también, en menor grado, las avanzadas- tienen para mejorar su desarrollo humano en el marco de las oportunidades y riesgos que ofrece la Sociedad de la Información. UNIDH se estructuró en 12 cursos distribuidos a razón de 4 por mes entre septiembre y noviembre pasados. Cerca de 270 personas, principalmente estudiantes universitarios, siguieron estos cursos.

La EVG, asimismo, está participando en el Doctorado de la UOC añadiendo una especialización, Diploma en Desarrollo Humano, de cara a aquellas personas interesadas en el estudio de los problemas y oportunidades que la sociedad de la información está conllevando para el desarrollo humano en sus respectivos países. Veinte estudiantes del doctorado están siguiendo esta original modalidad.

Para este año, además de los mencionados programas tenemos previsto impartir dos nuevos: uno sobre Gobierno y Desarrollo Local y otro sobre Ciudad y Sociedad del Conocimiento. El primero se dirige principalmente a directivos, gestores y electos locales con el objeto de contribuir a mejorar las condiciones básicas de gestión, administración, institucionalización y participación democrática en los municipios de Latinoamérica y España, así como dotar a los municipios de América Latina y España de directivos que cuenten con habilidades y aptitudes adecuadas para hacer frente a los nuevos retos que hoy en día tienen planteados los gobiernos locales iberoamericanos. Este programa lo emprendemos conjuntamente con la Unión Iberoamericana de Municipios (UIM).

El programa sobre Ciudad y Sociedad de la Información, para el que nos hemos asociado con Localret, responde básicamente a la necesidad de replantear conceptos básicos de la gestión de la ciudad a la luz de los cambios que la consolidación de la Sociedad de la Información implica. La dialéctica global-local, el papel central de la información en los procesos económicos y el riesgo de fractura digital conllevan un replanteamiento de estrategias y de la visión del desarrollo local y regional. Este programa está dirigido a todos aquellos que asumen responsabilidades en la dirección de ciudades y a todos aquellos que han hecho de la ciudad su ámbito de estudio o de interés: los electos locales, los directivos de administraciones locales o de empresas de desarrollo regional, los técnicos de ayuntamientos, los estudiantes interesados en la ciudad como ámbito de especialización. Este programa ofrece un Diploma de experto y 6 cursos.

4.3. Redes, acceso a la información y multiculturalidad

En la EVG no vemos la formación sólo como un proceso de adquisición de conocimientos y habilidades, sino también como la construcción de redes y comunidades virtuales para fomentar el aprendizaje cooperativo, compartiendo experiencias y conocimiento contextual o tácito. La EVG fomenta en todos sus programas el establecimiento de redes entre los participantes de los distintos programas. Redes que, gracias al campus virtual, pueden mantenerse activas más allá del término del proceso de aprendizaje formal. Esas redes facilitan el intercambio de ideas, experiencias y visiones sobre problemas comunes y sus alternativas de solución. La riqueza de estas redes se sustenta en la comunicación e información entre personas que geográficamente están dispersas y que, mediante el campus virtual, pueden mantener viva una relación fundada en intereses comunes; según nuestra experiencia y deseo, se están traduciendo en redes de equipos de trabajo.

La EVG es, asimismo, un punto de acceso a la información y al conocimiento. Como señalaba Joan Majó en un texto publicado en este portal, "vivimos el segundo diluvio […]; ante la ingente cantidad de información que tenemos ahora tienen que introducirse nuevas pautas: es fundamental la elección de la calidad". En efecto, la EVG es un mediador, un filtro, entre el abigarrado mar de información que circula por la Red y sus estudiantes. Para ello, la EVG se beneficia de los bancos de información y conocimientos del Instituto Internacional de Gobernabilidad (IIG), quienes escogen y valoran -y en su caso producen- la información pertinente para cada programa. La EVG-IIG produce centros de recursos de máxima calidad y utilidad para el proceso formativo de sus estudiantes. Ahora bien, estos recursos no son estancos, sino que están en constante mejora, proceso en el cual también participan los propios estudiantes. Aprovechando la interactividad del campus, y siguiendo nuestra experiencia, los alumnos sugieren recursos de información que enriquecen crecientemente los bancos de conocimiento que estamos creando.

Finalmente, los estudiantes se benefician del trabajo en un entorno multicultural, habida cuenta de que, en nuestros programas, participan estudiantes originarios de lugares muy diversos del mundo hispanohablante. Este hecho enriquece en gran medida la amplitud de miras sobre nuestros propios problemas a través del conocimiento de otras realidades, al tiempo que facilita la creación y consolidación de actitudes y valores que mejoran la convivencia y la comprensión de lo diferente.

(*) Marcelo Lasagna es coordinador de la Escuela Virtual de Gobernabilidad (EVG) y Profesor asociado de Ciencia Política en la Universidad Pompeu Fabra.