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Las redes globales de Información:
impactos en las relaciones interpersonales

DANIEL E. PEDRO

Sinopsis:

  En este artículo trataremos de examinar algunos de los alcances sociales del Internet y de las nuevas tecnologías de comunicación, desde perspectivas que atañen algunos aspectos de las relaciones interpersonales y de la teoría social. Los enormes cambios implementados en el ámbito de la informática y las comunicaciones (en las cuales aquélla se encuentra centralmente involucrada) plantean cuestionamientos y demandas a las ciencias sociales, como así también, son estas ciencias las que en algunos casos preguntan y se preguntan si las implicancias de las nuevas tecnologías suponen realmente aquello que proclaman o si suponen (además) algunas otras cuestiones.

 

   Si, como Giddens (1994), definimos a la sociología como la ciencia que estudia "...la vida social humana, de los grupos y las sociedades...abarcando desde el análisis de los encuentros efímeros entre individuos... hasta la investigación de los procesos mundiales", los cambios que producen modificaciones reales y potenciales a los esquemas "habituales" de la vida social humana y que forman parte de procesos a escala mundial suponen, por ende, nuevas preguntas a aquella/s ciencia/s que proclama/n para sí el estudio de estas áreas. Si bien las ciencias sociales, y entre ellas la sociología, tratan de encontrar respuestas a estas problemáticas a partir de nuevos conceptos y teorías, entre otras cosas por ser disciplinas orientadas hacia el mundo empírico y , como toda ciencia, hacia la acumulación del conocimiento objetivo de ese mundo empírico, es en la sociología donde las teorías de los autores clásicos ocupan un lugar central. Esto es así por cuanto, mas allá de que en el conocimiento empírico, los científicos sociales hayan superado algunas de los conocimientos desarrollados por los clásicos, estos pueden definirse como tales entre otros aspectos por su capacidad de reducir la complejidad de lo social y condensar las posibilidades de interpretación de los fenómenos en las diversas particularidades que asuman dichos fenómenos en cada caso específico; porque realizaron una contribución singular y permanente a la ciencia de la sociedad; y por el hecho de que el corpus teórico de los clásicos constituye el legado de la teoría sociológica contemporánea. Además , last but not least, como en nuestro caso, los clásicos son la referencia para quienes tienen capacidades mas mediocres para la comprensión tanto de la subjetividad humana como de la complejidad social. En este sentido, la reconstrucción del mundo empírico y la capacidad de su representación dependen seguramente entre otros aspectos de la capacidad intelectual, aspecto en el cual, los clásicos de la sociología, superaron ampliamente a sus contemporáneos. Prueba de ello es el hecho de que para la comprensión de las obras de Marx, Durkheim y Weber, fue necesario el decurso de generaciones para aprehender y reaprender lentamente la estructura de sus argumentos.

  Si definimos muy sencilla y precariamente a una teoría como ‘una generalización separada de los (casos) particulares, una abstracción separada de un caso concreto" (Alexander, 1987) tendremos una definición que nos permitirá comprender la existencia de teorías especiales, como por ejemplo de las clases económicas en la sociedad, sobre la clase media, trabajadora, etc. Pero una teoría general, una teoría acerca de las sociedades modernas en lugar de una en particular, subsume y comprende a las anteriores. Es este tipo de teorías las que conciernen a los clásicos. Marx por ejemplo, combinó y creó un cuerpo teórico sobre el desarrollo económico y las clases sociales en cuanto tales, que constituyó el punto de partida para las teorías especiales mencionadas arriba; y sus trabajos permitieron comprender entre otros aspectos el carácter histórico de las formaciones sociales, de las cuales el capitalismo es una más, posible de ser superada, en las cuales el conflicto entre las clases sociales adquiere centralidad para la teoría (e interpretación) de las crisis y los cambios sociales. Durkheim (cuya madurez intelectual comprende épocas de crisis de la sociedad francesa), a partir de tratar de contribuir a la consolidación que le diera estabilidad a Francia, se pregunta sobre el orden social, el cual en su teoría, se expresa como un sistema de normas que se constituyen en instituciones, y en este sentido, la sociología devendrá en el análisis de las instituciones y de la relación de los individuos con ellas, y su teoría abarcará entre otros la importancia de los ideales y de la unidad moral en la continuidad de la sociedad y la significación del individuo ya sea como agente productor de influencias sociales o como receptor pasivo de ellas. Weber, tomando como eje al actor y la acción social, las relaciones sociales y los hombres interactuando, desarrolla una teoría de la acción social, en la cual la sociología es "una ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social, para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos", quedando subsumidas entonces bajo este criterio la familia, el Estado, cualquier formación social, por cuanto éstas sociológicamente dejan de existir cuando no existen relaciones sociales que le dan sentido. Así, el estudio de la acción social deviene en estudio de las regularidades en la conducta humana, las cuales se deben principalmente al reconocimiento por los actores de la existencia de un orden legítimo que les otorga validez. Esta legitimidad puede estar garantizada por la tradición , por la afectividad, por el acatamiento a valores absolutos o por la adhesión a la legalidad positiva, la cual (ésta última), es la legitimidad contemporánea, sobre la que se construye el moderno tipo de dominación legal y burocrática, racional.

  Vemos entonces, como a partir de una simple enumeración de algunos aspectos tematizados por estos autores, la enorme gama de fenómenos que pueden ser analizados a través de su legado teórico.

  En este sentido, el desarrollo de nuevas tecnologías y sistemas de comunicación, desde el punto de vista en que implican tanto individuos asilados relacionándose en un proceso comunicativo hasta procesos cuyo desarrollo se extiende a escala global, implican lógicamente la "intromisión" dentro de las temáticas desarrolladas por los autores recientemente mencionados, no desde la postura que sostiene que sea suficiente con estos autores para comprender estos hechos, sino que los efectos que a distinta escala provocan las nuevas tecnologías y sistemas de comunicación extienden sus efectos a aquellas áreas que fueron objeto de estudio de estos clásicos.

  El advenimiento de las redes de información global, como ha ocurrido anteriormente con otras tecnologías y otros medios o sistemas de comunicación, ha provocado opiniones que van desde una postura que no avizora límites a las posibilidades a desplegar por estas tecnologías y de un optimismo extremo, hasta otras mas escépticas.

Yoneji Masuda (1980) ha caracterizado a las redes de información global como Internet a partir de tres elementos:

  1. La conformación de un espacio informativo supranacional a escala global.

  2. Son su base los ciudadanos que voluntariamente conforman una trama de actitudes comunes con respecto a temas globales.

  3. Se integran para dar base técnica a estas redes, satélites de comunicación de amplia conexión, líneas de comunicación y computadoras individuales.

Trataremos de realizar algunos comentarios sobre estos tres puntos:

1) Las relaciones interpersonales en el último siglo y medio han sufrido numerosas y contundentes transformaciones. Si bien algunos de estos tipos de relaciones se mantuvieron hasta bien entrado este siglo, caracterizamos esta etapa a partir de esa época, por cuanto el desarrollo de tecnologías implementadas en el transporte y en las comunicaciones, franquearon los límites de las posibilidades de las relaciones interpersonales. Si en ese entonces las relaciones entre las personas se desarrollaban primordialmente en el esquema "cara a cara", las revoluciones tecnológicas fueron ampliando nuestro mundo social, provocando entre otros aspectos, nuestra exposición a las opiniones, valores y estilos de vidas de otras personas. Este esquema de ampliación de nuestro mundo social nos fue legado a partir de innovaciones tecnológicas y comunicacionales superpuestas, en dos etapas que Kenneth Gergen (1992) divide en tecnologías de bajo nivel y tecnologías de alto nivel. En la primera de ellas estarían comprendidas desde la perspectiva de ampliación del mundo social, las que involucraron la aparición y el desarrollo del ferrocarril, los servicios postales, el automóvil, el teléfono, la radiodifusión, la cinematografía y el libro impreso. En la segunda etapa de tecnología de alto nivel estarían involucrados la aparición y el desarrollo del transporte aéreo, la televisión y las comunicaciones electrónicas. Esta ampliación de las relaciones no involucra solamente a la expansión de los límites geográficos posibles de involucrar relaciones interpersonales, sino también a aquellas que sin ser reales o efectivas suponen significatividad por lo menos para una de las partes involucradas en la relación, como por ejemplo, la que puede suponer entre los admiradores de un actor u otro tipo de artista y éste, con la posibilidad de no haberse relacionado jamás cara a cara uno con otro. Independientemente de la efectividad o significatividad de este nuevo esquema de relaciones interpersonales, la conformación de un esquema informativo supranacional a escala global y/o su posibilidad implica no solamente una estructura de relaciones basada en intercambios informativos, sino que además de estos, implicarían a su vez como dijimos anteriormente nuevos niveles de relaciones interpersonales en las que intervienen esquemas valorativos y normativos de los actores intervinientes. El intercambio informativo y cultural potencial que se establece en este tipo de relaciones pondría en danza a su vez los esquemas de valores, normas e ideales de los sujetos intervinientes que cada formación social introyecta en sus integrantes en el proceso de socialización. En este sentido, y como el proceso de socialización es permanente en la vida de las personas, el intercambio informativo en este esquema de relaciones implicaría el conocimiento y /o reconocimiento de otros esquemas de valores alternativos que a escala amplia podrían derivar en procesos de cierto tipo de sincretismo, en los cuales las instituciones sociales, culturales y políticas deban adaptarse a los nuevos esquemas valorativos desarrollados por los integrantes de dichas sociedades. Este aspecto, entre otros, puede haber influenciado en la consideración de que los procesos de relación establecidos a partir de las redes de información puedan generar esquemas de construcción de identidades entre los interactuantes. Creemos que la construcción de identidades no estaría necesariamente comprendida en el proceso de interacción establecido a partir de estos canales ya que, entre otros aspectos, los antecedentes de las enormes convulsiones humanas, como consecuencia del desarrollo de las sociedades industriales y de la globalización, no han generado una homogeneización de las pertenencias o del sentido de pertenencia. La comunicación no necesariamente genera identidades: el desarrollo de las mismas, ha roto el aislamiento (causa hipotetizada y a la vez cuestionada del fenómeno de identidad) de enormes zonas del planeta; sin embargo sujetos individuales y colectivos, ya sea habitantes de zonas "aisladas", como así también individuos y/o grupos que emigraron a sociedades industrializadas, siguen manteniendo reivindicaciones de pertenencia respecto de su cultura y sus lugares de origen.

2) Sobre este punto creemos necesario hacer algunos comentarios. Masuda afirma que la trama de actitudes comunes se conforma respecto a temas globales. No necesariamente debe esto ser así (aunque tampoco signifique que sea imposible realizarlo). En muchos casos la interacción de los individuos puede deberse a temas de interés específico o puntuales como eje de la comunicación, habida cuenta además que la superabundancia de información disponible en la red, produce un esquema en el cual la reducción de la escasez en la información se correlaciona con una mayor escasez de tiempo y atención disponible en el procesamiento (no solamente en términos electrónicos, sino también en el proceso humano de asimilación de información, esto es, de pensamiento). El contexto de superabundancia de información y de multiplicación de relaciones interpersonales es desde la perspectiva de algunos autores (Lipovetsky, 1983; Gergen, op. cit.), característico de la posmodernidad, pero a la vez, determinante en la modificación de conductas sociales, por cuanto, a mayor número de relaciones interpersonales (esto es, cuanto mayor es el número de personas que se relacionan con nosotros) y a mayor velocidad que registran las mismas, la consecuencia lógica de este tipo de relaciones sería la primacía de esquemas de superficialidad y desapego. Es por ello entonces que la imagen de un cibernauta no sea necesariamente la de un ciudadano comunicándose con otro con una base actitudinal común respecto de temas globales, sino personas buscando información específica sobre temas puntuales.

3) La hipótesis de un conflicto nuclear a escala global fue el punto de partida para el diseño y desarrollo de sistemas que pudieran mantener las comunicaciones independientemente del grado de afección y destrucción que un conflicto de estas características pudiese provocar. La necesidad de tamaña alternativa supuso la capacidad de utilización del espacio exterior, que, debido a las enormes masas de capital necesarias, quedo circunscripta a una limitada cantidad de países que comenzaron la carrera por la presencia en el espacio exterior, relegando a segundas y terceras etapas a los países en desarrollo. Paralelamente, la crisis del petróleo de la década del setenta significó una señal de alarma, en cuanto a que la fase de recesión económica que supuso esta crisis, con sus consecuencias de desocupación en los países centrales y caída de los sectores manufactureros tradicionales, derivó en una alternativa de posibilidad de salida de la crisis ligada a la industria electrónica en general y a las relacionadas a las nuevas tecnologías de la comunicación. En este sentido el punto de partida del desarrollo de las nuevas tecnologías tiene características, además de objetivos deseables, de necesidades estratégicas, por cuanto la posesión de las destrezas y de los recursos necesarios trazan el eje divisor entre incluidos y excluidos en el conjunto de las naciones. De esta forma, la globalización económica, cuyo correlato es entre otros la utilización en escala global de dichos recursos, supone niveles de disponibilidad de capitales y de estrategias políticas que escapan al nivel de decisión e intervención de los países en desarrollo y subdesarrollados. Así, las implicancias de la definición de Masuda que da lugar a este párrafo exceden su carácter descriptivo para convertirse sus componentes en aspectos centrales de las capacidades tecnológicas que trazan la nueva división entre países que posean o no posean estas capacidades estratégicas.

  El esquema planteado anteriormente señala a la industria electrónica en general y a aquellas ligadas con las nuevas tecnologías de comunicación como alternativa de salida a la crisis de un modelo de acumulación. Michel Aglietta (1979) había definido al modelo de acumulación que se agota en la década del setenta y cuyos orígenes se remontan a la finalización de la Segunda Guerra, como "régimen intensivo de acumulación" el cual extiende las relaciones sociales de producción al conjunto de las relaciones sociales, y provoca la subordinación de estas últimas a la lógica de la producción. Así, la lógica del consumo individualista de mercancías, contrapartida del esquema de organización de la producción y acumulación del capital del fordismo, implica la "mercadización" de la sociedad, creando permanentemente nuevas "necesidades", y transformando nuevas actividades del quehacer humano en mercancías; subordinando no solo la fuerza de trabajo sino también la cultura, la enfermedad, la educación, la muerte, el tiempo libre.

  Dentro de la esfera de creación de nuevas formas de mercantilización de las actividades humanas se encuentran tanto las actividades culturales como las implicadas en los medios de comunicación e información. Entre estos últimos, el concepto de objetividad informativa oculta la realidad de una utilización mercantil y/o ideológica en la lectura y presentación de los sucesos cotidianos. La potencialidad simbólica del relato de los hechos cotidianos, la desvirtuación de las causas reales de los acontecimientos sacrificada en haras de una sucesión veloz, superficial y continua de hechos, se realiza bajo el supuesto latente de una comprensión e identificación en la descripción y el relato de los hechos que se apoya en el sentido común (que se presenta como natural y dado y no construído socialmente), en el peso de la opinión pública, bajo la ilusión de la universalidad de los valores y de las visiones que se constituyen en unívocas por su apelación a la objetividad. De esta forma, la posibilidad de una lectura alternativa tiene la amenaza permanente del rechazo y el escarnio bajo la pátina de la objetividad y el sentido común. La mercantilización de estas áreas mencionadas específicamente no fue un hecho natural, sino el resultado histórico de una lucha, (que se desarrolla permanentemente) que se libra en el plano de lo simbólico en torno a, según Bourdieu (1988), además de otros, a "la producción del sentido común,... al monopolio de nominación legítima".

  En este esquema, a diferencia de los medios masivos de comunicación, tanto gráficos, radiales o televisivos, Internet permite un esquema de comunicación bi-direccional, el cual podría dar a un número de grupos (étnicos, políticos, etc.) el potencial de autodeterminación y de alternativa a la monopolización de nominación legítima. Por supuesto, no olvidamos que entre los obstáculos para este tipo de posibilidades se incluyen la concentración y centralización en el mercado de las comunicaciones (ejemplo del cual la batalla que involucra a redes de transmisiones de datos, medios gráficos, radiales, televisivos, tv por cable y teléfonos encuentra su ejemplo mas categórico en nuestro país) como así también los intentos de control de acceso y uso de nuevos medios tecnológicos como el Internet, y que dichos obstáculos son perpetrados tanto por las corporaciones privadas como por los gobiernos.Entre los distintos aspectos que desde la perspectiva de Masuda caracterizan a las redes de información global, analizamos algunas de las suposiciones que podrían llevar a calificar nuestra postura como escéptica respecto de las posibilidades de nuevas tecnologías y nuevas modalidades de comunicación en las que ellas se aplican, como en nuestro caso, en Internet. En realidad, creemos que mas que plantear una postura escéptica, tratamos de ser optimistas desde una perspectiva realista, en la cual, los factores que componen un contexto determinado donde las nuevas tecnologías y modalidades de comunicación se desarrollan, son citados, si bien no exhaustivamente, con el criterio de subrayar algunas cuestiones que hacen al escenario posible y potencial de usufructo de estos instrumentos. Así tratamos de mencionar algunos de los aspectos que creemos debían ser considerados a la hora de relativizar la infinidad de posibilidades que un esquema como Internet supone para la humanidad en su conjunto. Las características descriptas trataron de tener algún tipo de referencia (sin nombrarlas específicamente), con algunos de los contenidos teóricos desarrollados por los clásicos de la sociología nombrados anteriormente.

  No obstante ello creemos que es posible, a modo de finalización, tomar algunos aspectos mas para analizar en relación a Internet.

  La posibilidad de extensión de la mercantilización de las relaciones sociales del área de la producción a las distintas áreas del quehacer humano suponen necesariamente un rol importante de parte del Estado; rol que a posteriori ha implicado una burocratización creciente de sus tareas, las cuales fueron origen y objeto de conflicto y desigualdades. Racionalización creciente y burocracia fueron los elementos que Weber caracterizaba como propios del capitalismo; en tanto que la extensión de la lógica de la mercancía al conjunto de las relaciones sociales fueron algunos de los elementos que Marx definió como característicos de este tipo de formación social.

  La necesidad de la burocracia de limitar Internet, ya sea tanto para sus intereses de clase como para evitar nuevas problemas de legitimación (que en este caso no serían del capitalismo tardío, sino característicos de la posmodernidad), como así también de las grandes corporaciones y monopolios económicos para su usufructo, o bien en conjunto (piénsese cuan beneficioso en términos de legitimación y en términos económicos sería la implementación de planes de conexión a la red de sistemas educativos de enseñanza, como por ejemplo, la propuesta de Enero de 1994 del vice presidente de E.E.U.U. Al Gore de conectar todas las escuelas, hospitales y bibliotecas estadounidenses a la Autopista Informática para el año 2000 (Moll, 1997)), no obstante, supone ciertos límites: la misma lógica de mercantilización del consumo de masas y la propia ilusión de libertad, igualdad y posibilidad frente a las mercancías se extiende como ideal a determinadas áreas de lo político y social que encuentran resistencias a su delimitación. Así, esta lógica contiene a su vez la amenaza permanente de cuestionamiento frente a desigualdades, y provoca además el temor ante la posibilidad de su propagación mediante un instrumento que puede conectar a millones de personas sin control. La posibilidad de que Internet despliegue una "conciencia recíproca y solidaria" (Roggen, 1997) más allá del hecho de resistencia a su limitación, es sin dudas un objetivo de logro político, que podría dar lugar a una interesante lucha en el plano de lo simbólico: la posibilidad de generar visiones de las desigualdades y divisiones de la sociedad, autonomizadas del poder, a partir de la base de intercambio de información entre usuarios en la red.

Bibliografía