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La Renta Básica de Ciudadanía

JOAQUÍN ESTEFANÍA

Sinopsis:

  El director de Opinión de El País, Joaquín Estefanía, recoge la propuesta por el Psoe de Zapataro de una propuesta tendente a garantizar a todos los ciudadanos un ingreso mínimo y universal llamada la Renta Básica de Ciudadanía y teoriza sobre sus supuestos, logros y dificultades.

 

  Una de las virtudes del todavía inconcreto proyecto de reforma fiscal presentado la pasada semana por el secretario de Política Económica y Ocupación del PSOE, Jordi Sevilla, es que ha sacado a la luz la figura de la Renta Básica de Ciudadanía (RBC). Consiste ésta en un ingreso pagado por el Estado a cada ciudadano de una sociedad por el mero hecho de serlo; un pago incondicional que da una cierta seguridad a las personas, que les proporciona un cierto fundamento material sea cual sea su situación económica (parado u ocupado, rico o pobre, con familia a su cargo o sin ella...), al que se puede añadir todo tipo de ingresos adicionales.

  La RBC ya figuraba en el programa con el que Rodríguez Zapatero ganó la elección a secretario general del PSOE, y está contemplada de nuevo en el documento marco que se discutirá en la conferencia política que celebrarán los socialistas en el mes de julio para actualizar su ideología. Hasta ahora, este ingreso había sido defendido por diversos colectivos y economistas, pero el debate sobre el mismo no había llegado al corazón del sistema político de nuestro país. La filosofía de la RBC es que se tiene derecho a esa renta de existencia por el simple hecho de existir, no para existir.

  Los filósofos belgas Philippe Van Parijs (véase su libro Libertad real para todos) y Robert J. Van der Veen hicieron en 1986 el lanzamiento contemporáneo de la RBC, que tuvo muchas adhesiones (entre ellas, las de los premios Nobel de Economía James Meade, Herbert Simon y James Tobin). En España, ha trabajado sobre esta idea, entre otros, el profesor de la Universidad de Barcelona, Daniel Raventós (que ha escrito un excelente libro sobre la misma, titulado El derecho a la existencia). Según Raventós, con el pago de una renta básica a todos los ciudadanos, al menos se solucionarían los siguientes problemas: evitaría a las personas tener que elegir entre la RBC y un empleo; al convertirse en una renta garantizada, permitiría que todo el mundo pudiera contar con una cantidad de dinero regular, aunque fuera modesta, y por tanto hacer proyectos y tener una mayor movilidad; la simplificación administrativa sería notable, tanto por la ampliación de derechos como por el control.

  La viabilidad económica de la RBC depende de la cantidad a pagar a cada ciudadano y de los recursos disponibles. Pensada tanto para países ricos como para países pobres, tendría en cuenta el umbral de pobreza de cada sociedad; ha habido analistas que la colocaban en la mitad del salario mínimo interprofesional. También ha habido quien ha vinculado a la RBC con la creación de un impuesto a la movilidad de los capitales (la tasa Tobin). Conviene insistir en su incondicionalidad, por lo que no es lo mismo que otros ingresos, como la Renta Mínima de Inserción, que requiere diversas condiciones para ser cobrada (residencia legal, no disponer de otros medios económicos, no tener derecho a otras prestaciones sociales superiores, etcétera). Tampoco es lo mismo que el impuesto negativo que propuso Milton Friedman, que consiste en que la tarifa del impuesto sobre la renta se reduce hasta llegar a anularse cuando se aplica a los ingresos más bajos; a partir del momento en que la tarifa es cero, debe convertirse en renta conforme los ingresos van disminuyendo.

  Aplicar una RBC requiere dos premisas previas: la voluntad política y la viabilidad técnica de la misma. Supuesta la primera, se debe concretar la segunda y los problemas que pueda generar. Por ejemplo, instalada en un país y no en los de su entorno, ¿cómo evitar una presión inmigratoria adicional en busca de esa renta? ¿No habría muchas mujeres que dejarían de trabajar? En el documento marco, el PSOE afirma que una RBC garantiza 'unos ingresos mínimos para todos los ciudadanos con carácter universal e incondicional, que se constituya como el mínimo vital de subsistencia que toda persona o familia necesita para vivir'.